Confirmar el optimismo

La llegada del campeonato a Europa debe servir a Ferrari para dar el salto necesario ante Red Bull y Lotus

| 10/05/2013

 

El Mundial de Fórmula 1 llega a Europa. Si hubiera que resumir en dos palabras los cuatro Grandes Premios ya celebrados me quedaría con: órdenes (de equipo) y neumáticos. Las primeras han estado y estarán siempre presentes en el desarrollo de las carreras. Forman parte del ADN de este deporte tanto cuando estuvieron prohibidas, por cómo los equipos eludieron la prohibición, como ahora que son legales, por cómo los pilotos las desobedecen. Esto fue lo que hizo Sebastian Vettel en Malasia. Nunca me han gustado y las considero un fraude a la competición y en determinados momentos han llevado a la F1 al aburrimiento extremo. Como en aquellos años en los que Ferrari dominaba y Michael Schumacher imponía su autoridad sobre el compañero desde los boxes cuando no podía hacerlo en la pista. Por ello, y afirmando que en todos los casos constituyen un problema de disciplina interna que los directores de equipo han de gestionar, no seré yo quien critique a Vettel por lo que hizo. Si no llega a ser por él, las últimas vueltas del GP de Malasia habrían sido «vueltas basura», sin interés para el espectador, con los cuatro primeros puestos (Red Bull y MercedesMercedesMercedes) amañados desde los despachos. Más aún, me atrevo a decir que muchos de los que se cebaron con el piloto alemán tendrían otra opinión si lo ocurrido en Red Bull hubiera acontecido en Ferrari.

Segunda cuestión. Los neumáticos. Pirelli ha cambiado la forma en que los pilotos se enfrentan a las carreras. Hace años, quizá muchos, la única preocupación de los pilotos era la de pisar con fuerza el pedal del acelerador, reducir al máximo el número de veces que lo hacían con el del freno y cambiar de marcha (con embrague y palanca manual) lo más rápido posible. Hoy son gestores de un bien escaso, los neumáticos, comenzando la administración del mismo el sábado en la calificación, momento este en el que deben valorar si deben gastar uno u otro compuesto en las diferentes tandas en las que ésta se divide. Ya no cabe dar rienda suelta al instinto de la velocidad y apurar al máximo las prestaciones del monoplaza. Ello llevaría a una buena vuelta y diez o quince contravolanteando por falta de agarre.

Fernando Alonso y Ferrari han comenzado el Mundial con un monoplaza que invita al optimismo. Parecen haber corregido uno de los males de los últimos años, que no es otro que la dificultad para calificar bien los sábados. Sin embargo, el hecho de ascender puestos en parrilla se debe tanto a las mejoras en el monoplaza rojo como al paso atrás dado por otras escuderías que el año pasado luchaban por la pole. Hablamos por ejemplo de McLaren, perdida en la zona media de las carreras, o incluso Williams, con un Maldonado que calificó en muchos grandes premios de 2012 por delante de Alonso. El hueco dejado los sábados por estos equipos ha contribuido al avance de Alonso y Massa en la Q3.

En el lado negativo, mencionar que en cuatro carreras acumulan más errores y/o averías que en todo 2012. Errores humanos como el choque con Vettel en la primera vuelta del GP de Malasia al que siguió la decisión de mantener el monoplaza en pista; o la avería mecánica en el alerón trasero sufrida en Bahréin.

Con la llegada a Europa comienza otro Mundial al disponer los equipos de más posibilidades de probar nuevas piezas (proximidad a las fábricas), así como el análisis de los datos recabados en las cuatro primeras carreras. Y es en este nuevo escenario donde se librará la batalla entre Ferrari y Red Bull con el permiso de Lotus. Cada uno jugará sus bazas como mejor sabe: Red Bull intentará recuperar de nuevo la hegemonía en materia aerodinámica. El paso adelante dado tras el verano de 2012 permite concluir que tiene capacidad de sobra para hacerlo. Lotus intentará explotar el rendimiento que logra de los Pirelli un Raikkonen instalado en la regularidad que no hace más que tapar bocas (la primera, la de Montezemolo). ¿Y Ferrari y Alonso? Pues deberán confirmar las buenas sensaciones y el optimismo. Todos los cambios realizados en el «staff» tras el fiasco de Abu Dhabi 2010 o los hechos a nivel aerodinámico al mudarse al túnel de viento de Toyota tras los errores en la concepción de F2012 deben dar sus frutos este año. Por lo demás, en Ferrari no deberían tener problemas con las órdenes de equipo como en Red Bull. El puesto del primer piloto se lo ha ganado Alonso a pulso.

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