La sonrisa maliciosa de Stefano Domenicali tras la carrera desvela que en Ferrari están sobrados de confianza para las tres entregas que le quedan al campeonato: Corea del Sur, Brasil y Abu Dabi. El director y toda la escudería sabían que Japón era la prueba de fuego para su coche, el gran obstáculo que debían superar para seguir optando al título con Fernando Alonso. El asturiano se va de Suzuka muy vivo. Superó con nota el examen más difícil que le quedaba, el de una pista extremadamente técnica y despiadada con los que cometen errores. Se cobró nada menos que ocho abandonos, pero Alonso cumplió con la promesa de no bajarse del podio para no abandonar el ramillete de candidatos. De ahí se han descolgado los dos pilotos de McLaren. No es que las matemáticas desechen ya a Button y a Hamilton, pero los dos ingleses ya están fuera de la distancia equivalente a una carrera (31 y 28 puntos, respectivamente) y necesitarían un descalabro colectivo para salir victoriosos de Abu Dabi.
Fernando Alonso coincide con su jefe. De los aspirantes, es el que más centrado está en la victoria. Sabe quiénes son sus enemigos y no tiene que vigilar a su espalda para que su compañero no le dé la puñalada, como les pasa a Vettel y Webber, dos candidatos bajo el mismo techo. «Los Red Bull son favoritos en todas las pistas que faltan. Ha sido así todo el año, pero llevamos dieciséis carreras y entre los dos sólo han ganado siete y han conseguido tres dobletes. En condiciones normales ganarían siempre, pero la normalidad no se da tantas veces», reflexionó Alonso tras la carrera de japón. «Les ha ido todo perfecto, pero estoy seguro de que alguna vez también fallarán de aquí al final y es ahí donde tenemos que aprovecharnos», añadió.
A la espera del error de los coches austriacos ya sólo queda Alonso. «Hamilton y Button se alejan. No por puntos, que también están algo descolgados, sino por sus prestaciones, que han bajado en las últimas carreras. Están parecidos a nosotros, pero han quedado muy lejos de Red Bull. Lo tienen difícil, pero aún no se les puede descartar».
La cita japonesa era un momento claro para que Ferrari limitase daños. Tenían señalada la pista como la menos favorable para el F10 y pronto quedó demostrado con el dominio de los coches de la bebida energética en la sesión clasificatoria y en la carrera. «Todo salió según lo previsto. Sabíamos que iban a estar fuertes y que nuestro coche no iba estar demasiado bien; así que perder sólo tres puntos con el líder es para estar contentos».
El domingo japonés fue maratoniano. El chaparrón del sábado obligó a dejarlo todo para el mismo día. Sobredosis de coches en Suzuka y gozo para la sufrida afición local, que abarrotó las tribunas (salvo la carísima grada principal) y se desquitó de la decepción del día anterior. «Tuvimos suerte con el abandono de Kubica porque el Renault era muy rápido aquí y habría sido muy difícil adelantarle».
Al Mundial le quedan tres etapas, tres finales en alto, citas con la calculadora en la mano y con la certeza de que un único error acabará de golpe con el sueño. «Estar en los podios será suficiente para ganar el campeonato», estima Alonso. La reflexión casa con su cálculo de que Webber va a fallar en una carrera. Tampoco se puede descuidar con Vettel, ahora mismo empatado a puntos con el asturiano.